Como el vivo que juega con la muerte,
como un niño disfrazado de soldado,
hiperbólicos y barrocos poemas se envían sonrientemente,
ignorando el origen profundo de esas,
en realidad, abismales palabras.
Creen que se exagera cuando se habla de amor,
creen que es un lindo circo con actos que ya conocen.
Es que solo han visto los jardines desde afuera,
no saben que hay en él, un pozo sin final,
en el que solo se oye la propia alma y el eco de otra.
No vivieron el dolor de las profundidades del amor,
que es de las cosas con nombre,
la única que puede tomar de rehén el corazón.